TRES PUNTOS DE ORO

Deportes

La U ganó con jerarquía a O Higgins y le mete presión a la UC por el Chile 2 para la Copa Libertadores.

Anoche llegamos al Teniente con la sensación de estar frente a un partido que podía cambiar el rumbo del campeonato. Sabíamos que no era solo un duelo más: se enfrentaban el tercero y el cuarto en la tabla de posiciones, ambos peleando por el Chile 2 de la Copa Libertadores, y cualquier tropiezo podía costar demasiado caro. Desde el primer momento sentimos la tensión en el ambiente, con las tribunas llenas, los equipos concentrados y un clima que anunciaba que la tarde en Rancagua sería intensa y decisiva.

Un partido decisivo con la obligación de ganar

La sensación era que no estábamos frente a un partido cualquiera éramos el cuarto contra el tercero en la tabla, ambos peleando cabeza a cabeza por el cupo al Chile 2 de la Copa Libertadores, y que cada punto podía cambiar el panorama de la tabla. La comentamos antes de entrar al Teniente este era un duelo clave que valía mucho más que tres puntos. El ambiente lo confirmaba la hinchada Azul llegó en gran número, llenando las tribunas con cánticos y banderas, mientras que los hinchas de O´Higgins alentaban a su equipo con mayor fuerza. Desde el calentamiento previo notábamos el clima miradas tensas, abrazos cortos, movimientos rápidos y nadie quería cometer el primer error.

Los primeros minutos fueron de estudio, con ambos equipos trabajando en el mediocampo y midiendo en cada movimiento. O´Higgins intentaba presionar alto y cortar nuestros circuitos, mientras que nosotros buscábamos transiciones rápidas. Todo parecía un ajedrez, hasta que encontramos el espacio decisivo. A los 24 minutos, lo vimos claro desde nuestra posición tras una recuperación alta de Israel Poblete, tira el centro hacia arriba para que el Lea Fernández haga el taco para el Tucu Sepúlveda quien tira el centro, para que le quede en los pies a Maxi Guerrero se perfiló hacia adentro, y la empujó hacia al arco. El grito de gol retumbó en la tribuna azul y también entre nosotros, porque sabíamos que ese gol no solo abría el marcador, sino que cambiaba por completo el rumbo del partido.

O´ Higgins reaccionó con orgullo, adelantando sus líneas y subiendo la intensidad. El primer tiempo terminó caliente con fracciones, reclamos y una tensión que se respiraba en cada disputa, sabíamos que lo más difícil, todavía estaba por venir.

Un Segundo tiempo que sufrimos hasta el pitazo final

El complemento comenzó con el equipo local empujando fuerte, obligado por buscar el empate. Nosotros intentamos de mantener la ventaja, pero el partido siguió trabado, áspero, con entrada duras y discusiones constantes la tarde estaba para cualquiera. El gran problema llegó en el minuto 60,cuando Matías Sepúlveda fue expulsado por una entrada fuerte en el mediocampo. Desde donde estábamos, se vio la intensidad del reclamo, los jugadores rodeando al árbitro y la tensión aumentado. Con uno menos, pensamos que la U, mantendría la tranquilidad pese al resultado a favor que se le estaba dando, pero el duelo se enredó más de lo esperado.

O´Higgins, lejos de caer empujó con orgullo incluso con uno más, tiraron centros que buscaron segundas jugadas y nos obligaron a retroceder. Nosotros vivíamos cada balón parado con nervios, porque el partido no estaba cerrado y dependía de resistir con orden. Los últimos fueron de sufrimiento puro el público local apretaba, el equipo celeste llenaba el área y nosotros mirábamos el reloj sin querer pestañear. Hasta que en el 90+6 en una jugada tensa, Felipe Faundez vio la segunda amarilla y O`Higgins quedó con diez, pero aún así intentó meter un pelota más en el área antes del final.

Cuando sonó el pitazo final, nos sentimos más como un alivio que como un festejo explosivo. Habíamos ganado un partido directo, en una cancha muy difícil, con un rival que no dejó de pelear en ningún momento y lo más importante lo hicimos, cuando más lo necesitábamos.

Este resultado nos mantiene firmes en la lucha por el Chile 2, deja atrás a O´Higgins y le pone una presión enorme a Universidad Católica en el tramo final del campeonato. Un triunfo trabajado y sufrido, pero gigantesco por lo que significa en la tabla y en lo anímico.