En Chile persiste la tentación de proponer a las Fuerzas Armadas como la solución a cada crisis de seguridad. Es un atajo en el discurso que suena a poner “mano dura”, pero que ignora lo más importante y a la vez lo más básico: el militar está formado para matar, no para ordenar. Su entrenamiento altamente bélico y preparado para una posible guerra con otras naciones, lo alejan por completo de la realidad civil. No están hechos para convivir con los ciudadanos, incluso es algo temeroso que aún estén presentes en las votaciones electorales, es como retroceder a los 80′.
Pretender que estas personas que fueron instruidos y preparados para la guerra se hagan cargo de nuestras calles no solo es un terrible error, es un riesgo que la historia chilena ya ha demostrado con dolor una y otra vez. El recuerdo más reciente es de la dictadura militar representada por el —en ese entonces— Comandante y Jefe del Ejército, Augusto Pinochet, cuando los militares tuvieron el control absoluto del país, torturaron, abusaron, violaron y asesinaron a miles de personas, que en su mayoría fue solo por pensar distinto. No creo que los militares actuales sean las bestias con sed de sangre de esa época, pero la historia comprueba que el poder armado sin limites puede peligrosamente cruzar límites. Es mejor no comprobarlo.

La inseguridad actual es un hecho, es real, hay lugares que ya no se pueden transitar, e incluso si vas en automóvil te pueden hacer una encerrona y no queda de otra que elegir entre la vida o la muerte. El País siempre ha tenido problemas de seguridad, pero desde que llegó la migración masiva (2017-actualidad), especialmente venezolana, esto se ha descontrolado. Pese a que los chilenos sean famosos por robar, el extranjero ha traído prácticas más violentas y métodos que nuestros policías no enfrentaban constantemente. De hecho, los secuestros se han vuelto una práctica común. Es evidente la crisis, esto exige respuestas firmes pero civiles, no militares.
El Estado permitió el ingreso masivo, sin control y sin verificación del extranjero. Ahora, cuando los resultados golpean al país, algunos sectores intentan tapar su propia responsabilidad, con el discurso de que ellos son los salvadores de la crisis, cuando ellos fueron quienes la provocaron. Sí, estoy hablando del populismo barato de la derecha.

El actual gobierno de Gabriel Boric, también es responsable de la problemática. Es cierto, han dejado a las policías mejor que nunca económicamente y mejorando las condiciones de las instituciones, pero no es suficiente, esto no ha provocado disminuciones de los hechos delictuales. Por más que mejores a las instituciones, posterior al estallido social la mitad de Chile tiene una imagen muy mala de carabineros en particular, y si no formaste una nueva policía, entonces mejora la visión de la gente sobre ellos, la confianza sigue quebrada. Hoy la gente no pretende ser Carabinero, son consecuencias graves. Menos Carabineros en las calles, más delitos, así de simple.
En la zona urbana el militar no tiene cabida. No entienden lo que es la proporcionalidad policial, ni la relación con la comunidad, ni tampoco una lógica de hacer un procedimiento. Reforzar Carabineros y PDI es la tarea. Más formación, más tecnología, más inteligencia y más operativos bien planificados es la clave.
En cuanto a las fronteras, ahí la cosa es distinta, creo que el militar tiene que ganarse el sueldo y la jubilación que ningún chileno corriente tendrá. Por logística, infraestructura y capacidad, las Fuerzas Armadas tienen que decir presente para: controlar, vigilar, registrar y cerrar pasos, pero no para disparar como si fuéramos un país desalmado que se ubica en América del Norte. Imponer respeto en las fronteras es importante en estos momentos.
Chile debe enfrentar el crimen con fuerza, con mayor apoyo operativo, pero con nuestras policías civiles pero no con el militar. Militarizar solo significa retroceso, eso no es gobernar, es rendirse. Además, solo provocaría que Carabineros jamás evolucione como institución. La historia es sabia, es gratis, incluso se puede googlear y se darán cuenta que ese precio jamás ha valido la pena.
Chilenos, evolucionemos.

Perfecto. Todo bien.