Carolina Arredondo es actriz, gestora cultural y actual ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, cargo que asumió en agosto de 2023. Proveniente de una larga trayectoria vinculada al teatro y la educación artística, ha enfocado su gestión en fortalecer el acceso a la cultura, impulsar una agenda de descentralización real y ampliar el presupuesto destinado al sector. Desde el Ministerio, Arredondo ha debido enfrentar un escenario complejo: demandas históricas del mundo artístico, limitaciones fiscales, el desafío de revitalizar la institucionalidad cultural y la presión por llevar la cultura más allá de los grandes centros urbanos. En esta entrevista, la ministra aborda los avances, los pendientes y la visión que proyecta para el desarrollo cultural del país.

Entrevista con la ministra Arredondo
Ministra, muchas gracias por ceder esta entrevista. Para comenzar: usted asumió el ministerio de Culturas en un contexto particularmente difícil. ¿Cuál fue su principal motivación para aceptar este desafío?
Llegué con la convicción de que la cultura, las artes y el patrimonio no son sólo un lujo, sino una necesidad social, un pilar esencial para la identidad del país. Vengo del mundo del teatro, la gestión cultural; conozco desde adentro lo que significa crear, enseñar, imaginar. Creo que desde mi experiencia puedo aportar una mirada cercana a los creadores, sensibilizada y comprometida. Además, en tiempos difíciles, la cultura puede ayudar a reconstruir lazos sociales, ofrecer espacios de expresión y esperanza.
Una de sus metas declaradas ha sido aumentar el presupuesto cultural. ¿Cómo va ese compromiso? ¿Lo ve alcanzable antes del fin del actual gobierno?
Ese compromiso, elevar el presupuesto cultural al 1 % del gasto nacional, sigue firme. Hasta ahora estamos en torno al 0,44%. Sabemos que no es una meta sencilla, especialmente en un contexto de limitaciones fiscales e incontables urgencias sociales. Pero creemos que la cultura debe tener peso real en las prioridades del país. Por eso trabajamos con la Dirección de Presupuestos, dialogando con el resto de las carteras. Mi convicción ,y la del Presidente, es que lo lograremos.
En ese sentido, ¿qué sectores culturales priorizará su gestión para ese impulso presupuestario?
Queremos apuntar a varias líneas a la vez. Primero, apoyo directo a las artes escénicas, cinematográficas y musicales, facilitar que artistas emergentes puedan producir, difundir y vivir de su trabajo. Segundo, patrimonio cultural. Recuperar, restaurar y poner en valor espacios históricos, patrimoniales, memoria viva del país. Tercero, descentralización: que la cultura llegue a todas las regiones, no sólo a Santiago. Y también incentivar industrias creativas que generen empleo, profesionalización y sustentabilidad.
Durante 2025 anunciaron que Chile será país foco en la industria del Venice Film Festival. ¿Qué implica esto para el cine chileno y cómo espera que beneficie a los creadores locales?
Es un hito muy importante. Ser país foco significa visibilidad internacional: abre puertas para coproducciones, permite que historias chilenas crucen fronteras, ofrece una plataforma global para nuestros cineastas y creadores. Queremos que esa visibilidad se traduzca en oportunidades reales: financiamiento, distribución, redes internacionales. Espero que esto dinamice la industria audiovisual nacional y proyecte la creatividad chilena al mundo.

Muchos festivales, agrupaciones culturales y artistas reclaman que la realidad en terreno no siempre coincide con las promesas: precariedad laboral, falta de financiamiento, invisibilización de regiones. ¿Qué les diría a esos actores?
Les digo que los escuchamos, de verdad. Sabemos que los desafíos existen. Por eso estamos trabajando en políticas reales de descentralización, en instrumentos que contemplen diversas realidades. Desde quienes están en grandes ciudades hasta quienes viven en zonas rurales o alejadas. Queremos abrir canales de participación, asociaciones con municipios, reconocer el patrimonio local, apoyar festivales regionales, facilitar el acceso a subsidios, capacitación y espacios. Para nosotros, la cultura es un derecho.
Hablando de derechos: recientemente firmó un acuerdo con el Ministerio de Cultura de España sobre memoria democrática y colaboración cultural. ¿Qué significa eso para Chile?
Esa cooperación es fundamental. Abrir vínculos culturales con otros países nos permite intercambiar experiencias, conocimiento, crear redes de memoria, arte y patrimonio. Con España nos unen historias profundas de migraciones, diásporas, memorias compartidas. Queremos aprovechar ese vínculo para fomentar proyectos conjuntos, intercambio de artistas, investigaciones en memoria democrática y, así, fortalecer nuestra identidad colectiva.
Finalmente, mirando al futuro: si dentro de cinco años pudiera evaluar su gestión, ¿qué espera haber logrado?
Sueño con un Chile donde la cultura esté arraigada en la vida cotidiana: más teatro, cine, música y patrimonio vivo; con artistas trabajando dignamente, con territorios culturales fuertes en cada región; con ciudadanos que valoren su historia, diversidad e identidad. Sueño con un presupuesto cultural que refleje ese valor, con una institucionalidad sólida, descentralizada y capaz de acompañar a las nuevas generaciones de creadores. Y, sobre todo, sueño con una ciudadanía que reconozca que la cultura somos todos.
