Un funcionario de la Policía de Investigaciones, que pidió mantener su identidad en reserva, detalló como la llegada de bandas caribeñas y del Cartel de Aragua transformó la violencia y los comportamientos criminales en el país.
Durante años el narcotráfico en Chile estuvo dominado por bandas locales con códigos
propios, pero hoy el escenario es distinto. Según el funcionario de la PDI que cedió la entrevista, desde la introducción del Tren de Aragua y otras bandas extranjeras, la violencia ha escalado y modificado su forma por completo. “No tienen miedo a nada, ni empatía por el otro”, agregó.
Entrevista con PDI incógnito
¿Cómo describiría el panorama actual del narcotráfico en Chile?
El escenario cambió radicalmente. Ya no trabajamos solo con bandas chilenas, que, pese a ser delincuentes, tenían ciertos límites. Hoy hay una presencia fuerte de extranjeros, principalmente venezolanos y colombianos, que operan con otras lógicas, más agresivas y con menos códigos internos. Eso elevó el nivel de conflicto y la velocidad con la que se expanden las organizaciones. Por más que bloqueemos a algunos narcos, siguen llegando más por las fronteras.
¿Qué impacto ha tenido la llegada del Cartel de Aragua?
Bastante impacto. Por más que acá (Chile) existan narcos que son “malos”, el que viene de Colombia tiene la escuela de los carteles de Medellín y Cali, y el venezolano con la nueva ola del Tren de Aragua, que usan métodos crudos, no están ni ahí. Si es por conseguir algo, ellos matan, asesinan de las formas más inhumanas posibles, abusan y también secuestran. En este último punto me quiero centrar: el secuestro es algo que viene impregnado en ellos, por así decirlo, y no dudan en jalar el gatillo. Además, últimamente nos dimos cuenta de que algunos de estos narcos tienen experiencia en inteligencia y asesinato. No tengo dudas de que hay antiguos militares o ex policías metidos.
¿Qué droga domina actualmente el mercado?
La cocaína es, lejos, la droga más fuerte del mercado. Es la que más se mueve, la que más dinero genera. La marihuana está prácticamente en el olvido; solo se investiga cuando se encuentran terrenos completos con plantaciones, por ejemplo. Pero el foco está en la cocaína, y así tenemos identificados a muchos

¿Ha trabajado en distintas zonas del país? ¿Cómo cambia el fenómeno entre Santiago y regiones?
Sí, me ha tocado trabajar tanto en Santiago como en zonas rurales. En la capital, el narco es más visible, más ruidoso; por lo general vive de lujos y con la protección de la “pobla”. Pero las regiones son ideales para el experimentado: ahí siempre tienen bodegas para pasar desapercibidas. Igual los pillamos (ríe).
¿Cuál es el mayor desafío de la PDI para enfrentar esta nueva etapa del narcotráfico?
Adaptarnos. No nos queda de otra, hoy el enemigo no actúa como antes. Son bandas que trabajan con métodos más cerrados, violentos y sofisticados. Necesitamos más inteligencia, cooperación internacional y mejores herramientas investigativas. Manejamos pocos recursos pero logramos con creces el objetivo de detener a varios de ellos.

Bien.