Entrevista a Central Cee: EL HOMBRE QUE VENDIÓ EL SONIDO DE LONDRES AL MUNDO 

Internacional

 El arquitecto del drill comercial y el espejo de la nueva clase trabajadora británica 

Por Eliseo Cataldo para, HD.24.airenuevo.cl Internacional 

Oakley Caesar-Su, Central Cee, no representa el Londres del bistró ni el de la City. Representa el Londres del alquiler caro, el side hustle y la ambición líquida. A sus 25 años, este hijo de Shepherd’s Bush, con madre británica y padre chino-singapurense, ha logrado lo imposible: domesticar el sonido más agresivo del UK urbano para el consumo masivo global. Su historia es la de una generación que aprendió a navegar algoritmos antes que calles.

“Soy el producto de la austeridad británica” 

E: Usted creció en la era de los recortes de Cameron, el Brexit y el “hazlo tú mismo”. ¿Su música es el soundtrack de esa época?  

C: Absolutamente. Mis letras no hablan de pandillas, hablan de presupuestos. De tener 20 años y 20 preocupaciones sobre facturas. El “graft” (trabajo duro) del que canto no es ilegal; es levantarte a las 6 AM para un delivery o vender ropa online. Es la economía informal que mantuvo a flote a barrios como el mío cuando el Estado se retiró. 

E: El UK Drill nació como crónica de violencia. Usted lo convirtió en crónica de emprendimiento. ¿Es una traición al género?  

C: Es una evolución necesaria. El drill de 2015 era un grito de auxilio. El de 2025 es un plan de negocios. La gente ya no quiere escuchar cómo te apuñalan; quiere escuchar cómo sales del hoyo. Yo muestro la otra cara de la moneda: la ambición fría, legal y digital. 

“El ‘Multi-Culti’ de Londres ya no es exótico, es el mainstream” 

E: Su éxito coincide con el de Dave, Little Simz, Stormzy… ¿Estamos viendo el triunfo final de la cultura multiclase y multirracial como identidad británica dominante? 

C: Sin duda. El “British culture” ya no es el té de las 5. Es esto: un hijo de inmigrantes caribeños (Dave), uno de inmigrantes nigerianos (Stormzy) y yo, mitad asiático, sampleando un hit portugués en “Doja”. Esto es Londres real. Lo que pasa es que ahora, por fin, también es el producto de exportación. 

E: Usted es la antítesis del estereotipo del rapero: sin tatuajes faciales, imagen cuidada. ¿Es una reacción al estigma que tiene el drill en la prensa británica?  

C: Es sentido común. Si quieres que te tomen en serio en un país donde te ven como un “roadman” (delincuente), debes parecer todo lo contrario. Mi estrategia fue simple: sonar como las calles, pero presentarme como un empresario. Así evitas que te metan en el cajón de “problema social”. 

“La ‘gentrificación’ también llegó al sonido” 

E: Su hit “Obsessed With You” sampleó un viral de TikTok. ¿Eso no es la gentrificación musical del drill? ¿Sacar el sonido de su contexto original para venderlo a las masas? C: (Pausa) Llámalo gentrificación, yo lo llamo supervivencia. Si no adaptas el sonido, muere. Yo no gentrifiqué el drill; lo professionalicé. Le di estructura de pop, melodía, un gancho que funciona en Oslo y en Santiago. Lo que hice fue construir un puente entre el bloque de pisos y el club. 

E: ¿Y no pierde el mensaje original en el camino?  

C: El mensaje cambia. El drill ya no dice “mira cómo sufro”. Dice “mira cómo gano”. En un país con movilidad social congelada, ese mensaje es igual de revolucionario. 

“El Brexit nos hizo más insulares, pero mi música es lo contrario” 

E: Su éxito es global en un Reino Unido que se volvió más aislacionista con el Brexit. ¿Hay una contradicción ahí?  

C: Es la gran ironía. Mientras los políticos hablaban de tomar el control de las fronteras, los boys de mi generación las estábamos borrando con un teléfono. Mi música suena en Francia, en España, en Chile. El Brexit fue un proyecto de nostalgia. Lo mío es un proyecto a futuro. 

E: ¿Cuál es, entonces, la nueva identidad británica que usted representa?  

C: Híbrida, pragmática y digital. No nos define la raza ni el barrio; nos define la conexión a WiFi y la habilidad para montar un negocio con un iPhone. Somos la primera generación que puede ser 100% local y 100% global al mismo tiempo. Y eso, al final, es más británico que la bandera de San Jorge. 

Para terminar, lo dejamos con su propio análisis: “Me llaman calculador. Y lo soy. En un país donde la escalera social se rompió, tuve que calcular cada paso. Mi música no es un diario de vida; es un caso de estudio. Y el caso dice que, en la Britain de hoy, puedes ser de Shepherd’s Bush y hacer que el mundo te escuche. No es un sueño; es una estrategia.” 

Mientras Reino Unido busca redefinirse tras el Brexit y la crisis del costo de vida, Central Cee ofrece el manual de usuario: adaptación fría, fusión cultural y ambición como única ideología. Su drill no rompe códigos; los escribe. 

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