Albert Camus: “Existo y no me iré silenciosamente en la noche”

Cultura

Nos transportamos a la década del 50 para entrevistar al novelista y ensayista francés Albert Camus. Quién recientemente ha ganado el Premio Nobel de Literatura por su obra “El Extranjero”. Amablemente nos ha concedido el honor de la entrevista para discutir la cultura, el absurdísimo y su premio.

Entré a la oficina del escritor, quien estaba fumando un cigarrillo mientras esperaba, golpeando sus dedos en la madera del escritorio. Al verme entrar, su atención se dirigió hacia mí: me estaba esperando. Me senté enfrente suyo, poniendo la grabadora para registrar la entrevista.

— Antes que nada, me gustaría agradecerle por la oportunidad de entrevistarlo.— añadí al prender la grabadora, el filosofo me regaló una sonrisa — Gracias a ustedes por la consideración, siempre es bueno hablar de filosofía.— dijo, se podía ver un genuino interés en sus ojos.

¿Para usted, qué es la cultura?

“Para mí es una intrincada red de lenguaje compartido, creencias, costumbres, arte, conocimiento y mucho más…es la esencia misma del ser humano” — respondió, dándole otra calada a su cigarrillo. — ¿Y para el absurdísimo? — añadí, y antes de responder, el novelista apagó su cigarrillo. — Para el absurdo, la cultura es tanto un regalo como una maldición. Nos proporciona las herramientas para encontrar algo parecido a un significado en este mundo: el lenguaje, el arte, la filosofía… Pero, al mismo tiempo, nos impone limitaciones y crea normas sociales que pueden encadenarnos a una complacencia ciega.— ¿Y cómo cree que la complacencia ciega afecta a la sociedad? — cuestioné de vuelta. — Es la enemiga de la originalidad, del crecimiento…De la comprensión de nuestra condición humana. — respondió finalmente.

¿Y cómo cree que sus libros afectaran a la cultura en un futuro?

— Si mis libros dejan una huella…Espero que sirvan como una invitación. — respondió Camus, prendiendo nuevamente un cigarrillo — No a desesperarse por la falta de sentido, sino a aceptar lo absurdo con los brazos abiertos ¡Reírse en su cara! — añadió, con una sonrisa burlesca hacia la vida. — Y tal vez inspirar a algunas mentes rebeldes en el camino, aunque Sartre diría que eso ya ha sucedido lo suficiente. —

¿Qué responsabilidad tiene el escritor en una cultura en crisis?

— En tiempos de crisis, querida, el papel de un escritor es doble. — dijo, se le notaba cierto brillo en los ojos ante la pregunta. —En primer lugar, debe documentar y reflexionar sobre el caos que le rodea. — continuó, tomando una calada de su cigarro —En segundo lugar, deben desafiarnos a cuestionar los sistemas que crearon ese caos. — dijo, levantando su mano para enfatizar.

Usted habla mucho sobre la rebelión como acto humano esencial ¿Considera que la cultura es también una forma de rebelarse contra lo establecido?

El hombre se rio entre dientes, notablemente complacido —Realmente has captado la esencia de mi filosofía. — dijo, asintiendo con la misma sonrisa. —Para mí, la cultura es la esencia misma de nuestra rebelión contra el absurdo. Cada obra de arte, cada costumbre, cada tradición, es un acto de desafío contra el silencio y la indiferencia del mundo. — respondió, sacudiendo la ceniza de su cigarrillo. —Es nuestra forma de decir: “Existo y no me iré silenciosamente en la noche”. —

Para finalizar, considerando su reciente Premio Nobel ¿Cómo le gustaría ser recordado por la sociedad?

El filosofo se quedó pensando un par de segundos, a mitad de calada de su cigarrillo. Lentamente, una sonrisa irónica se dibujó en sus labios . — Dios mío ¿No pierdes el tiempo con preguntas insignificantes, verdad? — dijo, exhalando una bocanada de humo antes de responder. — Me gustaría ser recordado… No como filósofo o absurdo — dijo firmemente. — Sino como alguien que se atrevió a reírse ante la nada…— pausó, para continuar con un tono de voz más bajo. — Y tal vez por hacer que jóvenes como tú piensen demasiado su propia existencia. — Con esto ultimo, agradecí al señor Camus por el honor de la entrevista, quién se despidió con un gesto de su mano, aún fumando.

La conversación con Albert Camus dejó al descubierto no solo a un escritor recién galardonado, sino al pensador que entre el humo de un cigarro y una sonrisa insiste en recordarnos que el ser humano es, ante todo, un acto de resistencia. Pues en su visión la cultura no es solo un simple deposito de tradiciones, sino que la trinchera desde la cual enfrentamos al absurdo con creatividad, memoria y rebelión. En su visión el escritor no se permite el ser ajeno ante la crisis de la sociedad, nos está llamando a cuestionar, testimoniar y desafiar. Nos invita a mirar al vacío sin miedo y seguir adelante.

Tal vez esta es la verdadera esencia del legado que aspira a dejar: la risa tranquila de quien reconoce la falta de sentido y aún así, invita a construir uno propio. Nos invita a cuestionar, a incomodarnos, a pensar y como él mismo afirmó, a no irnos silenciosamente en la noche.

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