Japón es un país reconocido por la cantidad de productos audiovisuales que producen cada año, desde series animadas hasta películas aclamadas por la crítica. Uno de los directores más influyentes de la década de los noventas, aclamado por figuras reconocidas en el medio es Kiyoshi Kurosawa, pionero en el género que, más tarde, se le conocería como “J-horror”.
Graduado de la Facultad de sociología de la Universidad de Rykkio, ha dedicado gran parte de su filmografía a explorar la sociedad japonesa bajo una lupa apocalíptica, donde el correr del tiempo y el silencio juegan un rol importante a la hora de hablar de temas variados, véase la tecnología, el patriarcado o la propia naturaleza humana.
Entre sus trabajos más destacados se encuentran “Cure” de 1997, alabada por Martin Scorsese como “la película más aterradora” o “Tokyo Sonata” del 2008, ganadora al Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de ese año.
En la siguiente entrevista, Kurosawa abordó de cómo el cine, especialmente el de terror, ha logrado visibilizar problemáticas sociales arraigadas a la cultura nipona e internacional.

En muchas de sus películas de terror explora temas más allá del miedo convencional, ¿cómo cree que el cine de terror puede ser una plataforma para abordar problemas sociales y culturales?
En mi experiencia, el cine de terror tiene la capacidad única de sumergirse en lo más profundo de las preocupaciones y ansiedades de la sociedad.
A menudo, los elementos sobrenaturales y las situaciones extremas que se presentan en el cine de terror pueden ser metáforas poderosas para problemas sociales y culturales subyacentes.
Muchas de las películas que he hecho son de los noventas, fue muy difícil para todos debido a la década perdida en Japón por el estancamiento económico, supongo que angustia en general las refleja en mis historias, incluso a día de hoy en donde el terror ya no es tan prominente en mi filmografía.
Siguiendo esa línea, ¿qué influencias culturales japonesas específicas cree que se reflejan en su trabajo, y cómo estas influencias contribuyen a la forma en que aborda las problemáticas sociales en sus películas?
La cultura japonesa tiene una tradición de folclore y mitología que a menudo se entrelaza con los temas contemporáneos que abordo en mis películas.
Además, la estética y la sensibilidad japonesa hacia el misterio y lo sobrenatural influyen en la atmósfera de mis cintas de terror.
Intento incorporar estas influencias de manera que resuenen tanto en el público japonés como en el internacional, ya que creo que muchos de los temas que exploramos son universales.

¿Cómo cree que estas diferencias culturales afectan la manera en que se reciben sus películas en diferentes partes del mundo?
Supongo que las diferencias culturales pueden afectar la forma en que se interpretan mis películas en diferentes contextos.
Sin embargo, también creo que hay ciertos aspectos de la experiencia humana que trascienden las fronteras culturales porque son universales, como los sentimientos de miedo, alienación y ansiedad.
Es en estos temas donde creo que mis películas, y las de cualquier director, pueden resonar con audiencias de todo el mundo.
Pasando a un tema similar, ¿cómo ha evolucionado el papel del cine de terror en la sociedad japonesa contemporánea en términos de exponer y explorar problemáticas sociales?
En Japón, el cine de terror ha evolucionado para abordar una variedad de problemáticas sociales, desde la soledad y el aislamiento hasta la relación entre la tecnología y la humanidad.
Creo que, en la sociedad japonesa contemporánea, donde la tecnología y la urbanización han transformado nuestras vidas de maneras profundas, el cine de terror se ha convertido en una forma de expresar y explorar nuestras ansiedades más profundas.
“Cure” y “Pulse” son dos de mis obras más reconocidas, y en ambas se nota la brecha de tiempo, aunque tengan apenas un par de años de diferencia, las personas y los miedos evolucionan, así que los directores tenemos que adaptarnos a esos cambios.

Y ya para finalizar, ¿cree que el éxito global del cine de terror japonés ha influido en cómo los cineastas japoneses abordan las problemáticas sociales en sus películas, especialmente aquellas dirigidas a audiencias internacionales?
Creo que el éxito global del cine de terror japonés ha abierto nuevas oportunidades para que los cineastas aborden una amplia gama de problemáticas sociales en sus películas.
Al mismo tiempo, también aumenta la conciencia sobre las preocupaciones culturales y sociales únicas de Japón en el escenario internacional.
Esto puede ser tanto una responsabilidad como una oportunidad para los cineastas japoneses, ya que nos desafía a crear películas que sean auténticas para nuestra propia experiencia cultural, pero que también puedan resonar con audiencias de todo el mundo.