El largo camino de las mujeres hacia el poder y el machismo en la política chilena

Política

En Chile, el acceso de las mujeres a la política fue y sigue siendo en la actualidad una conquista lenta y dura. Aunque en las últimas décadas hemos presenciado avances significativos, con mujeres llegando a cargos ejecutivos, parlamentarios e incluso la llegada de la primera mujer a la moneda, el machismo estructural sigue obstaculizando la legitimidad, seguridad y plena participación de las mujeres en cualquier ámbito de la política. Tanto en Chile como en el mundo, el poder político se ha construido históricamente sobre una lógica e ideología masculina: los discursos autoritarios, el liderazgo jerárquico y la desvalorización de todo lo asociado a la femineidad.

Durante mucho tiempo, no solo se les negó el derecho a votar a las mujeres, sino también el derecho a educarse e incluso a opinar sobre asuntos que afectaban directamente sus vidas. A pesar de que hoy este panorama es distinto en su mayoría, las huellas de aquella herencia patriarcal siguen marcadas en el funcionamiento de la política.

Nuestras raíces históricas: de la exclusión a ser parte

Para lograr dimensionar qué tan profunda es esta problemática, es necesario mirar hacia atrás en la historia. Donde a lo largo de gran parte del siglo XX, la política de Chile fue un territorio exclusivamente masculino donde la idea de una mujer participando era casi algo absurdo. Las mujeres recién lograron participar electoralmente en 1935 gracias al sufragio femenino, y su presencia en cargos importantes fue más la excepción que la regla. Con el paso de los años, algunos hitos demostraron lo difícil que ha sido quebrar este ciclo: siendo fundamentales para hablar de esto mujeres como Maria de la Cruz Toledo, primera senadora en Chile en 1953, o Adriana Olguín, primera ministra de Justicia en 1952, que marcaron el inicio de la llegada de las mujeres a los espacios de poder, que seguían altamente dominados por los hombres.

En las últimas décadas, la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN) documenta cómo la representación femenina ha aumentado con el pasar del tiempo, siendo un ejemplo que ha ayudado a abrir puertas las leyes de cuotas y los mecanismos afirmativos, siendo un ejemplo la convención constitucional de 2021-2022 que logró una composición paritaria, gracias a estas políticas. Pero la paridad no implica que las mujeres políticas estén exentas de la violencia o el cuestionamiento constante.

Violencia política: una realidad estructural y digital

Hoy las mujeres en la política no solo se enfrentan a barreras tradicionales, sino que con la modernidad se suma una forma: la violencia digital e institucional. Un estudio en conjunto del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género con la Universidad de Santiago (USACH), basado en las elecciones de 2024, nos revela datos alarmantes:

El 69% de las candidatas afirmó haber sufrido violencia digital, el 85% considera que las mujeres son más hostigadas que los hombres en redes sociales, el 82% declara que modera lo que publica por temor a ser atacada y un 41% pensó en dejar la política por el hostigamiento.

Estos nos demuestran cómo la violencia no solo persiste, sino que se adapta en la época digital y se vuelve un mecanismo real para desincentivar la participación de las mujeres en la política, a la vez que este tipo de agresión digital no solo afecta su vida política, sino que puede tener un impacto a nivel psicológico a profundidad: donde la normalización de este hostigamiento en línea se convierta en una forma de violencia que deslegitima, atemoriza y amenaza de manera discriminante.

Consecuencias para la democracia y qué depara el futuro

Todo esto tiene una consecuencia directa para la democracia, ya que cuando existen estas vulneraciones y faltas de respeto hacia las mujeres políticas en el país, su legitimidad y autoridad se ven debilitadas y pasadas a llevar. A su vez, esta violencia actúa como un fuerte desincentivo para que nuevas generaciones de mujeres no se interesen en participar en la vida política, al percibir el alto costo a nivel personal y público que ello implica.

Sin embargo, no se puede ignorar la valentía de aquellas mujeres que, pese a las dificultades y maltratos, deciden no callar ni retroceder para seguir estándares, resistiendo con firmeza en espacios históricamente diseñados para excluirlas. Su presencia y su voz representan una forma de lucha cotidiana contra el machismo estructural, abriendo camino para más mujeres y demostrando que el poder se construye desde la dignidad, la resistencia y la convicción de no dejarse pasar a llevar.

El camino de la política para las mujeres en Chile ha sido pavimentado por figuras valientes como Gladys Marin, Elena Caffarena, entre otras. Que, a pesar de vivir en contextos profundamente machistas, se atrevieron a desafiar las normas impuestas y abrir espacios que hoy muchas otras transitan gracias a su lucha.

1 comentario en “El largo camino de las mujeres hacia el poder y el machismo en la política chilena

Los comentarios están cerrados.