El ritual anual de Wrapped

Música / Espectáculos Uncategorized

Cada diciembre ocurre lo mismo: Spotify abre la puerta de un ritual colectivo y todos entramos sin dudar. El Wrapped aparece en la pantalla como si fuera un espejo brillante, uno que no solo muestra lo que escuchamos, sino quién supuestamente somos. Y entonces empieza el desfile: amigos, conocidos y completos extraños publicando orgullosos sus minutos, sus artistas, sus géneros. Una competencia silenciosa por ver quién tiene el gusto más refinado, más alternativo, más digno de ser presumido.

Spotify lo sabe. Wrapped no es solo un resumen: es la campaña de marketing más efectiva del año. Consigue que millones hagan publicidad gratis, felices, convencidos de que compartir sus hábitos musicales es un acto de autenticidad. Pero en el fondo, Wrapped revela algo más: que muchos ya no escuchan música solo por placer, sino para construir una imagen. Que dedican horas a “curar” su identidad sonora, como si el algoritmo fuera un juez de estilo

Y así, por unos días, todos nos volvemos un poco pedantes. Presumimos playlists como si fueran tatuajes. Convertimos nuestros minutos escuchados en medallas. Wrapped nos permite contar una historia sobre nosotros mismos, aunque a veces no sea la más honesta.

Pero igual lo compartimos. Porque en este ritual anual, lo importante no es solo la música: es quién queremos que nos vean ser.

1 comentario en “El ritual anual de Wrapped

Los comentarios están cerrados.