En las últimas décadas, el uso de lo digital, plataformas, celulares, etc. han tenido un aumento constante, pero no solo eso, sino que también se ha visto afectado el tiempo que las personas pasan conectadas frente a una pantalla. Según estudios, los usuarios pueden llegar a revisar su teléfono más de cien veces al día, la mayoría de estas sin algún motivo claro. Este comportamiento se puede explicar comprendiendo como una aplicación busca mantener a las personas interactuando el mayor tiempo posible con estas.
El “scroll”, el sonido de una notificación, son parte de la estrategia psicóloga conductual, ya que estas estrategias permiten que cada aplicación retenga la atención del usuario y esto genera hábitos de sus usos diarios.

El impacto de esta hiperconexión ha sido un tema de conversación importante, ya que en los establecimientos educacionales se ha notado una disminución en los niveles de concentración y una mayor dificultad para mantener una atención sostenida, en el ámbito de la salud mental, algunos expertos han señalado que el uso excesivo de dispositivos han contribuido al estrés, ansiedad e incluso a los trastornos del sueño.
A pesar de lo planteado anteriormente, la tecnología sigue siendo una herramienta con beneficios importantes, como el acceso inmediato a la información, comunicación a distancia e incluso las propuestas laborales, por eso la solución no está en una desconexión digital sino en limitar el tiempo de uso, desactivar lo innecesario. En lugar de dejar que los dispositivos operen sobre nuestros hábitos, se busca promover un uso más consciente que permita aprovechar la tecnología sin caer en el desgaste que produce el exceso.


Muy bien.