Entrevistador/a (E): Muchas gracias por recibirnos, ministra Jara. Para comenzar, ¿podría contarnos brevemente cómo fueron sus primeros años y cómo su origen influyó en su vocación política?

Jeannette Jara (JJ): Claro. Nací en Conchalí, en una población popular El Cortijo en Santiago, el 23 de abril de 1974. Mi familia fue siempre trabajadora: mi madre trabajaba en el hogar y mi padre era técnico mecánico. Soy la mayor de cinco hermanos. Crecer ahí, ver de cerca las dificultades, esas largas jornadas de trabajo, los sueldos que no alcanzan, me marcaron profundamente. Desde chica supe lo que era esforzarse para salir adelante. Esa experiencia me sensibilizó con las desigualdades sociales y me llevó a involucrarme políticamente desde joven.
E: Fue dirigente estudiantil y sindical antes de asumir cargos públicos. ¿Podría hablarnos sobre ese camino y cómo llega a ser ministra?
JJ: Sí. Durante la universidad estudié Administración Pública en la Universidad de Santiago (Usach), y más tarde Derecho en la Universidad Central. También cursé un magíster en Gerencia y Políticas Públicas.
Mi involucramiento comenzó en los años 90: me uní a las Juventudes Comunistas, participé en movimientos estudiantiles y fui elegida presidenta de la Federación de Estudiantes de la Usach en 1997.
Luego trabajé como fiscalizadora del Servicio de Impuestos Internos (SII), donde también fui dirigenta sindical.
Posteriormente, en la administración de Michelle Bachelet me tocó asumir como subsecretaria de Previsión Social (2016-2018).
Y en marzo de 2022, fui nombrada ministra del Trabajo y Previsión Social en el gobierno de Gabriel Boric.
E: Durante su paso como ministra, encabezó reformas laborales importantes. ¿Cuáles cree que son las más representativas y por qué?
JJ: Creo que hay tres hitos que reflejan claramente lo que buscábamos: primero, la reducción de la jornada laboral, impulsando la ley de 40 horas semanales. Segundo, el aumento histórico del salario mínimo. Y tercero, avances en la reforma previsional, para mejorar las condiciones de trabajo y seguridad social de las personas.
El objetivo siempre fue mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, reconocernos como personas, no solo como mano de obra, y dignificar el trabajo en Chile.
E: Ahora, como candidata presidencial del bloque de izquierda para 2025, ¿cómo articula su trayectoria con las promesas de campaña?
JJ: Mi historia personal venir de una familia trabajadora, haber vivido carencias, haber trabajado desde joven me da un entendimiento real de lo que muchas familias viven. Eso no es simbólico, es concreto. Por eso mi campaña se enfoca en justicia social, trabajo digno, reducción de desigualdades. Quiero que las políticas respondan a las necesidades reales de la gente empleos de calidad, protección social, oportunidades para quienes parten de cero.
Creo en una gestión pragmática pero con convicciones, en diálogo con diferentes actores, para reconstruir la confianza en la política desde las bases.
E: Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría enviar a los jóvenes y a quienes sienten cansancio con la política tradicional?

JJ: Quiero decirles: no pierdan la esperanza. La política no es solo de élites; es de las vecinas y vecinos, de quienes trabajan, de quienes luchan por mejorar su vida y la de sus familias. Si yo, que vengo de un barrio popular, pude llegar hasta aquí, ustedes también pueden. Este país necesita sus voces, sus ideas, su voluntad. Si muchos nos animamos, podemos cambiarlo pero de verdad.

Bien.