La cultura ha cambiado mucho desde que llegaron los migrantes y eso se ha notado, especialmente en tres áreas: la gastronomía, el lenguaje y la, transformación que han sufrido ciertos barrios.
Si bien la gastronomía y el lenguaje han sido de gran aporte para nuestra multiculturalidad, pues no podemos decir lo mismo de los barrios, ya que, así como han sufrido cambios positivos también hay muchos negativos. Y el más notable podría decir que está ubicado en la comuna de estación central. Pasó de ser un lugar lleno de viviendas tranquilas a sobrepoblarse de migrantes, mayormente venezolanos, que han traído su ruido y su cultura de una forma muy drástica, afectando al resto de vecinos chilenos y no siempre es algo positivo, menos cuando es tan notable y tan imponente, pues se entiende la mezcla de cultura, pero tampoco deberían de imponer su cultura en otro país donde deberían acoplarse lo más que puedan de una u otra forma. Aunque no todo es malo porque también existen diversos negocios o restaurantes con esas distintas gastronomías donde uno puede probar los platos culinarios de otros países sin tener que salir de Chile

Mas sin embargo, dejando eso de lado, tenemos las palabras de los migrantes, los modismos y su rica gastronomía, llena de colores y de una explosión de sabores. Dentro de ellos está la conocida arepa de los venezolanos o el lomo saltado de los peruanos. Esto nos confirma que, dentro de tanta diversidad, siempre hay matices. La solución para una sana convivencia es entender que puedes tener una cultura distinta a la que existe en la república, pero de igual manera puedes respetar el espacio de los otros, que al igual que tú, ellos quieren vivir tranquilos y felices.

Perfecto.