La luz del estudio estaba tenue, lleno de un humo denso. Era como si Snoop Dogg y Wiz Khalifa se hubieran juntado a calcinar, con misterio, como si la habitación supiera que no íbamos a hablar solo de música. Mac apareció tranquilo, con cara de nada, con esa mezcla de timidez y confianza que siempre lo caracterizó. La conversación fue directa, sincera; casi como si estuviéramos dentro de una de sus canciones, con un sample de soul de fondo. No hubo poses. Solo verdad. (NO CAP)
Entrevistador: Primero que nada, necesito que hablemos sobre tu último álbum de estudio, Balloonerism, el cual me dejó muy sentimental durante semanas —y creo que a más de uno…—. ¿Qué opinas sobre tu último álbum?
Mac Miller: Balloonerism fue como dejar ir un globo al aire y no saber dónde caerá. Lo hice desde un estado mental raro, flotando entre la claridad y el caos. No quería que sonara demasiado pensado; quería que sonara vivo, con alma. Ese disco es una mezcla de emociones sueltas, momentos felices y otros no tanto, pero todos reales. No traté de hacer un hit, traté de ser honesto. Para mí, el álbum no es perfecto, pero es humano. Y eso vale más que cualquier premio.

Entrevistador: Y me gustaría saber… ¿cómo fue el proceso de creación?
Mac Miller: Fue como hablar con alguien que no existe, pero que te entiende mejor que nadie en el mundo. Primero dejé que el sentimiento guiara el sonido. A veces empezaba con unas notas al piano, otras con una frase que no significaba nada… pero que después terminaba significándolo todo. Trabajé mucho con productores que saben leer el corazón sin decir una palabra. La clave fue no tener miedo a experimentar. No importa si usas un gran estudio o un micrófono barato: lo importante es que tu intención haga ruido.

Entrevistador: Sé que mucha gente te ha preguntado esto, pero nunca está de más hacerlo y renovar la respuesta… ¿cuál es tu perspectiva sobre el amor y el arte?
Mac Miller: Están hechos de lo mismo: de lo que no se puede explicar. El amor no siempre es bonito; a veces te rompe, y ahí también hay arte. Creo que el arte es la forma que encontramos para no ahogarnos con lo que sentimos. Y el amor… bueno, el amor es el motivo por el que seguimos respirando, incluso cuando duele. Las mejores canciones vienen de esas grietas. Nadie escribe desde la perfección. Escribir es aceptar que algo nos falta.
Entrevistador: Y entrando un poco más en detalle… ¿cuál fue tu gran amor?
Mac Miller: No sé si puedo decir un nombre. Pero sí puedo decir que mi mayor amor fue la sensación de estar en casa con alguien, aunque no estuviéramos en casa. Esa comodidad rara que solo te da una persona en todo el mundo. Aprendí que los amores que te marcan no son los más largos, sino los que te enseñan algo que no sabías de ti. A veces vienen a salvarte, a veces vienen a mostrarte lo perdido que estás. Y de cualquiera de los dos se puede escribir una canción.
Entrevistador: Y por último, quizás entrando en un área un poco más oscura de tu carrera y vida personal… ¿cómo viviste tu etapa con las drogas? ¿Qué consejo les darías a los jóvenes que se sienten hundidos en ella?
Mac Miller: Fue como caminar en una habitación llena de humo: ves luces, ves sombras… pero nunca estás seguro de dónde estás. Las drogas, al principio, eran una forma de escape; después se volvieron una forma de encierro. Cuando estás ahí, tu peor enemigo es tu propia mente. Como consejo para cualquiera que se encuentre en ese mundo —y basado en lo que aprendí— pedir ayuda no es debilidad. Al contrario: es la única forma de volver a respirar. No todo lo que brilla viene de la inspiración; a veces viene del dolor. Yo solo traté de convertirlo en algo que ayudara a otros a sentirse menos solos.

Entrevistador: Muchas gracias por esta entrevista tan profunda, Mac. Te aprecio mucho como artista y como persona…
Mac Miller: Gracias a ti, bro. Y como ultimo consejo, si vas a crear, hazlo desde un lugar verdadero. El mundo no necesita más ruido, necesita más verdad.
En esa frase, quizá esté la esencia de todo su legado: la vulnerabilidad como forma de arte, y la música como refugio para quienes, como él, encuentran en los sonidos un lugar para existir y quedarse a vivir… en cuerpo y alma. RIP Mac Miller.
