Para muchos es considerado el mejor jugador del mundo, su capacidad para driblear, su control del balón, su manera de golpear con ambos pies, entre otras habilidades. De nombre real Edson Arantes do Nascimento, él partió con su palmarés deportivo ganando el Campeonato Paulista con el Santos FC en 1958. Desde aquel momento, su vida comenzó a brillar como nunca.
-Pelé, siendo uno de los mejores jugadores del mundo ¿cuál crees que es lo más importante que debe tener un jugador profesional a la hora de querer ser el mejor?
-La verdad hay diversos factores a la hora de querer convertirse en el mejor de todos, buen remate, ser hábil con la pelota, con los movimientos hacer magia y demás. Pero sobre todas las cosas se debe ser bastante disciplinado, si el entrenamiento es a las 8 de la mañana, debes estar ahí una hora antes entrenando en lo que te tienes en peor estado, ya sea control, velocidad o lo que sea. Si no puedes con eso, vete a jugar fútbol amateur.
Durante su carrera logró consagrarse como campeón en diferentes categorías del fútbol y pudo formar un amplio palmarés deportivo. Por ejemplo, es inevitable mencionar los tres mundiales que ganó en los años 1952, 1962 y 1970. Desde los 16 años de edad comenzó a jugar por su país, demostrando calidad y disciplina en sus acciones. Además, el crack brasileño es el máximo goleador en el Santos, con un total de 643 anotaciones según la FIFA.
Los inicios de una leyenda
-De todos los goles que hizo en su carrera ¿cuál es el que considera el mejor?
-Uy, es una pregunta bastante compleja, la verdad es que tengo varios goles favoritos, pero sin duda me quedo con el gol que fue crucial para que mi amado país tuviera su primer mundial. El gol del cual hablo es uno que le hice a Suecia en el año 1958, le hice un sombrerito a un defensa y, sin dejar que el balón cayera hice un remate de cabeza que terminó dentro del arco sueco.
-¿Quién era tu mayor motivación a la hora de jugar los mundiales?
-Bueno, luego de que Brasil perdiera la final del mundial del año 1950 contra Uruguay mi padre quedó bastante afligido, cuando lo vi llorar le dije que por favor se calmara, que yo sería quien ganaría una Copa del Mundo para él.
-Sobre tus inicios ¿Podrías contarnos algo sobre tu niñez?
-La verdad es que no todo fue 100% balón, pasión y talento. Comencé en las calles, como todo chico brasileño de mi época, durante mi infancia trabajé como limpiabotas para ayudar a mi familia a salir adelante. Fue en eso que de un momento agarré la chimbomba y comencé a soltar magia por los pies, el resto ya es historia y para verificarlo tienes mi vitrina- Señaló entre risas.
-¿Hubo veces en las que no jugaste delantero en tu posición natural?
-Cabe aclarar que solo lo hice con el fin de poder ayudar. Sí, fui portero en cuatro ocasiones, pero la más famosa fue cuando me puse en la portería de Santos para las semifinales contra Gremio en la Copa de Brasil. Después que expulsaran a Gilmar tomé los guantes y atajé dos tiros al arco que fueron fundamentales para ganarle 4 a 3 y avanzar a la gran final.

-¿Por qué no ocupas tu nombre real?
-Mi jugador favorito, en esos tiempos, era Bilé y mis amigos lo pronunciaban mal, me decían “Pelé” y al inicio no me agradaba mucho, pero con el tiempo me acostumbré a este. Tiempo después, el apodo se volvió tan poderoso que ya no me llamaban por mi nombre y solo era “Pelé”.
Su trayectoria se convirtió en una huella gigante para el mundo del deporte, el exjugador y exministro del deporte de Brasil fue pieza fundamental para su país y que se convirtiera en unos de los “gigantes” de Latinoamérica. Con 5 mundiales en su poder, “El Rey” siempre buscó tener el nombre de su nación en lo más alto futbolísticamente hablando y lo demostró en diversas ocasiones, casi siempre levantando algún título y con una medalla en su pecho.

Vi a Pelé, con Santos, en el Estadio Nacional, me llevó mi viejo. Inolvidable.