La llegada de emprendedores venezolanos a Chile ha generado nuevas dinámicas culturales, especialmente en el ámbito gastronómico. La comida se ha convertido en un puente que facilita la integración y la convivencia, permitiendo que chilenos y migrantes se encuentren a través de experiencias culinarias. Este trabajo presenta una entrevista a un emprendedor venezolano dueño de un local gastronómico en Talca, con el objetivo de analizar cómo su negocio ha favorecido el intercambio cultural, la vida comunitaria y la construcción de un Chile más diverso.
Nombre: Dionel Díaz
Edad: 35 años
Negocio: “El punto del sabor”, Talca – Maule
Nacionalidad: venezolano
Tiempo en Chile: 9 años
¿Cómo ha sido la experiencia de introducir la comida venezolana en Chile?
“Ha sido un proceso muy positivo. Al principio todo era curiosidad, pero con el tiempo los chilenos comenzaron a incorporar nuestras comidas en su dieta diaria. La arepa, por ejemplo, ya es parte de la rutina de muchos clientes.”
¿Qué platos han tenido mejor recepción y por qué cree que gustan tanto?
“El pabellón criollo y las empanadas venezolanas. Creo que gustan porque combinan sabores familiares con algo distinto, lo que genera cercanía sin perder la novedad.”
¿Cómo describiría la convivencia con los vecinos y otros negocios del sector?
“Muy buena. Los comerciantes chilenos nos ayudaron mucho cuando recién llegamos, sobre todo con proveedores y trámites. Hoy tenemos una relación de apoyo mutuo.”
¿Ha enfrentado dificultades para integrarse en el entorno del negocio?
“Sí, principalmente al comienzo por desconocer la normativa y el ritmo local. Pero escuchando, aprendiendo y adaptándonos, logramos establecernos sin perder nuestra identidad.”
¿De qué manera siente que su negocio contribuye a un Chile más multicultural?
“Creo que la gastronomía ayuda a mostrar quiénes somos. A través de la comida derribamos prejuicios y creamos espacios donde chilenos y migrantes comparten cultura, historias y sabores.”
Las respuestas evidencian que la gastronomía funciona como un medio directo de integración cultural. Los chilenos han incorporado platos venezolanos en su vida cotidiana, demostrando apertura y curiosidad.
Asimismo, la convivencia comunitaria ha sido positiva, marcada por relaciones colaborativas y redes de apoyo entre comerciantes. Si bien existieron desafíos iniciales, estos fueron superados mediante adaptación y aprendizaje.

Por último, el negocio cumple un rol cultural significativo, presentándose como un espacio donde se mezcla identidad, tradición y encuentro, aportando al fortalecimiento de un Chile más diverso y multicultural.
El caso del emprendedor entrevistado demuestra que los negocios gastronómicos venezolanos han influido de manera relevante en la integración cultural en Chile. Más allá de ofrecer comida, estos espacios crean lazos sociales, impulsan la convivencia comunitaria y favorecen la transformación multicultural del país. La experiencia del entrevistado confirma que la gastronomía es una herramienta poderosa para unir culturas y promover la inclusión.

Bien!