
La relación entre el presidente de EE.UU, Donald Trump y el líder venezolano, Nicolás Maduro, se encuentra en un momento de alta tensión militar y ala vez, de posible apertura al diálogo. Donald Trump ya ha dicho que el cree que los días de los presidente de Venezuela, están contados y que ataques terrestres dentro de el país.
Trump ha insinuado públicamente que “podría haber discusiones con Maduro” y que “Venezuela quisiera hablar”, aunque sin dar detalles. Mencionó que “hablaría con cualquiera”.Maduro ha respondido que está abierto al diálogo con la administración Trump, e incluso ha dicho que hablaría “cara a cara”.
Según algunos informes Maduro habría intentado negociar con Trump para que le diera unos 2 años las cuales el presidente de Estados Unidos rechazaría al instante buscando su salida más inmediata del poder.

Sin embargo actualmente EE.UU ha incrementado su presencia militar en el Caribe, con la justificación de una operación contra el narcotráfico y la migración irregular, aunque Caracas lo a visto como una amenaza.
Mientras tanto Maduro ya a declarado que su país vive “la mayor amenaza del siglo”.
El líder del chavismo se referiría al secretario estadounidense, Marco Rubio, como el “el señor de la guerra” y además lo acuso de buscar un “cambio de régimen a través de una amenaza militar”.
También Maduro a advertido a Trump diciendo “Quiere mancharle las manos con sangre” y cualquier agresión liberará una “una lucha armada”.
Por el momento las acusaciones de Trump hacia Maduro continúan vinculandolo con las drogas, la inmigración, y se han tomado medidas para poner fin ala licencia de operaciones de empresas como Chevron en Venezuela.
Por ahora la estrategia de Washington parece ser una combinación de máxima presión militar y sanciones, mientras se mantiene la puerta abierta, de forma cautelosa, a una negociación directa con Maduro.

Muy bien.